miércoles, 28 de enero de 2015

Mi día a día en Servicios Sociales Básicos

     Una visita a mi centro de trabajo en noviembre de 2014 de Israel Hergón, compañero de la BlogoTSfera, concluyó con varias ideas que va siendo hora de plasmar en el blog. En esta entrada, que quizá debió de ser la primera cuando inicié este espacio virtual hace más de dos años, os cuento de forma breve cuáles son las funciones de los Servicios Sociales Básicos, donde a diario desempeño mi labor profesional, concretamente en el CEAS de Peñaranda de Bracamonte.


     La Ley 16/2010, de 20 de diciembre, de servicios sociales de Castilla y León es la normativa básica que rige los Servicios Sociales dentro de mi comunidad autónoma. En su exposición de motivos dice así:

     "Los servicios sociales son el conjunto de servicios y prestaciones para la prevención, atención o cobertura de las necesidades individuales y sociales básicas de las personas con el fin de lograr o aumentar su bienestar social. Estos servicios, como elemento esencial del Estado del bienestar, están dirigidos a alcanzar el pleno desarrollo de los derechos de las personas dentro de la sociedad y a promocionar la cohesión social y la solidaridad"

     El artículo 10 establece los destinatarios del sistema, que son los españoles y extranjeros con vecindad administrativa en Castilla y León, así como los transeúntes en situación de urgencia.

     A lo largo de su articulado nos encontramos, de forma reiterada, con palabras que suenan bien aunque no siempre se cumplen y que extraigo porque deberían ser principios rectores que nos guiasen a todos los profesionales que estamos en el sistema: Servicios Sociales de responsabilidad pública, universalidad, igualdad, integración, prevención, bienestar, necesidades básicas y sociales, derechos subjetivos, potencialidades, calidad de vida, autonomía personal... 

     De todas estas expresiones utilizadas en la ley, tantas veces papel mojado, destacaré derechos subjetivos, pues de forma muy clara la ley especifica que al alcanzar este grado de protección, las prestaciones esenciales del sistema, cuando se cumplan los requisitos generales de acceso y los específicos determinados en el catálogo de servicios sociales (publicado el 12 de diciembre de 2014) son exigibles en vía administrativa y jurisdiccional. Como veis, la comunidad de Castilla y León ha legislado bastante en estos años, aunque los servicios y centros aún no se han adaptado a estas novedades y seguimos en una situación de transitoriedad permanente.

     Sí, lo sé, el párrafo anterior lo he cerrado con un oxímoron... ¿cómo? ¿no sabéis el significado de esta palabra? Me extraña, pero yo os lo cuento. Un oxímoron es una figura literaria en la que se usan dos conceptos contradictorios en una misma expresión o frase (instante eterno, calma tensa, dulce amargura, son algunos ejemplos). Yo he utilizado "situación de transitoriedad permanente" porque en esa situación estamos mientras la ley vigente no tenga su desarrollo completo, algo que aún no ha ocurrido. Mientras tanto, nos regimos por decretos previos a la nueva ley, una situación caótica que conviene a determinados intereses, aunque no es momento de analizar esta cuestión en mayor profundidad.

     Los Centros de Acción Social (CEAS), según esta normativa, son estructuras organizativas de primer nivel y puerta de entrada al sistema, estando regulados en el artículo 31 de ley, que establece entre nuestras funciones: 
  • Información en relación con los recursos del sistema de servicios sociales.
  • Orientación, asesoramiento y derivación de casos.
  • Coordinación y desarrollo de acciones preventivas.
  • Detección y diagnóstico de casos, valoración de las situaciones de necesidad y elaboración del plan de atención social de caso, actuando como estructura para el acceso a los servicios sociales, incluyendo lo establecido en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.
  • Valoración de casos y seguimiento de los mismos en relación a servicios de titularidad o gestión de las entidades locales con competencia en materia de servicios sociales y coordinación con otros agentes de intervención.
  • Detección y diagnóstico de necesidades generales de la población de su zona, elaboración de propuestas de actuación y evaluación de resultados.
  • Promoción de la convivencia e integración familiar y social.
  • Actividades de sensibilización, promoción de la participación social y el asociacionismo, y fomento y apoyo del voluntariado y la acción solidaria.
  • Aquellas otras que les sean asignadas que estén vinculadas al ámbito de aplicación de esta ley.

     Todo lo dicho es la teoría de lo que hacemos, pero en el aspecto más práctico, en la realidad de un Centro de Acción Social, somos un grupo de personas, en gran medida con una fuerte vocación de servicio público, que en el día a día nos enfrentamos a situaciones no siempre fáciles, observando la dualidad del ser humano: el drama, la miseria, la fragilidad pero también la fortaleza, la generosidad, la entrega y el compromiso. Atendemos una diversidad de situaciones impresionante, personas con algún tipo de necesidad (familia, infancia, mayores, discapacidad, enfermedad mental, violencia de género, inmigración, drogodependencias, exclusión...) que lo único que buscan es un apoyo para poder vivir con mayor tranquilidad y bienestar.

     Considero que en Peñaranda formamos un gran equipo, siempre he tenido la fortuna de trabajar con los mejores y me siento orgulloso de cada una de las personas con las que comparto mi labor profesional. Presumo de equipo porque puedo presumir, porque no nos conformamos, desempeñamos nuestro trabajo con aciertos y errores pero siempre intentamos mejorar y cuando algo no nos gusta, trabajamos para cambiarlo. Os dejo una muestra de fotos para que veáis algunas de las cosas que nos movilizan.

Marea naranja, violencia de género, reivindicación... en nuestro CEAS

P.D. Si queréis conocer un poco más de mis inicios en Servicios Sociales, te lo conté en esta entrada que puedes revisar: El Principito y mis inicios en Servicios Sociales