miércoles, 14 de enero de 2015

Yo te acompaño

     Los atentados de París nos tienen aún conmocionados, hará falta algo más de tiempo para ver todo esto con cierta perspectiva. Será necesario reflexionar con calma, intentar aclarar nuestras ideas, procurar comprender en qué medida nos afecta. Las decisiones que se toman en caliente no siempre se basan en la razón, lo mismo ocurre con las opiniones; sin embargo, voy a aventurarme a dar algunos apuntes sobre el tema.



     Más allá de la solidaridad inicial, de la defensa de la libertad de expresión, de la condena a cualquier acción terrorista o cualquier acto de violenta, la cuestión que quiero poner sobre la mesa en esta entrada es, a la luz de ciertas informaciones, en qué medida nos puede llegar a afectar a los profesionales de la intervención social

     El compañero Nacho Santás ya ha expuesto su reflexión sobre la relación entre religión y Trabajo Social, así que no necesito entrar en más detalles sobre el asunto más allá de recomendar la lectura de su entrada (enlace) e insistir en que nuestro papel como trabajadores sociales no es juzgar a las personas, sino intentar comprender sus circunstancias para ver en qué medida podemos acompañarles en su evolución y desarrollo personal.

     Ahora bien, asisto con gran preocupación a una noticia que aún no sé bien cómo valorar, pues la cuestión aún está en fase de preparación. Leo que el Ministerio de Interior quiere poner en marcha el Plan Nacional de Lucha contra la Radicalización Violenta, que al parecer llevaba tiempo paralizado y ahora pretenden agilizar su aprobación en Consejo de Ministros, como sacándose de la manga una solución mágica al problema del terrorismo islamista.

     Me deja con la boca abierta leer en prensa (enlace) en relación a este plan, cosas del tipo:

     En cada distrito habrá un delegado, al que se le impartirá una formación ad hoc, según fuentes conocedoras del plan. Este será el receptor y primer evaluador de las sospechas que le trasladen profesores de instituto que observen, por ejemplo, el cambio de atuendo de un alumno; las trabajadoras sociales a las que un joven ya no quiera dar la mano; los médicos cuya paciente rehúsen de pronto desvestirse, etcétera.

     ¿Profesores, trabajadores sociales y médicos haciendo funciones de policía? ¿En base a qué clase de criterios? ¿Es una broma, no?
     
     Entiendo que son palabras de una noticia publicada en un medio de comunicación y tenemos que ser prudentes, esperar la publicación del plan y poder así valorar por dónde va el tema, pero de entrada, me preocupa. De hecho, sería interesante adelantarnos a la publicación de este plan y dejar claro que los profesionales no estamos dispuestos a participar en una caza de brujas, por si acaso esa es la idea que tienen.

     No, yo no soy trabajador social para controlar a la gente ni para ser informador de la policía. Actúo conforme a la legislación de mi país, desde luego, pero también bajo los principios de mi profesión, entre los que se encuentran la libertad, la dignidad, la igualdad, el respeto, la ausencia de juicios de valor y la justicia social. Y siempre, siempre, siempre, estaré de parte de la persona que acude al servicio del que soy responsable.

     Para terminar me gustaría explicar el título de esta entrada: hace referencia a una campaña en twitter, que bajo el hashtag #YoTeAcompaño pretende promover la solidaridad con la población musulmana que a raíz de la psicosis generada con los atentados en Francia, se siente amenazada en nuestro país al salir a la calle.
     Cientos de personas que se ofrecen a través de las redes sociales a acompañar a personas que no conocen pero que tienen miedo, con la intención de protegerles si se diera el caso. Seres humanos cuidando de otros seres humanos. Sí, a pesar de todo, cada día descubro que este mundo es un lugar bonito donde vivir.