miércoles, 18 de febrero de 2015

Catálogo de Servicios Sociales en Castilla y León

   
     En muchas entradas de este blog he hablado de las carencias en Servicios Sociales y la voluntad con la que los profesionales que trabajamos en ellos procuramos suplirlas para ofrecer a los usuarios alguna opción para mejorar su calidad de vida. Hoy, siguiendo la línea de la entrada anterior, quiero dar a conocer aquello que sí tenemos en Servicios Sociales, que aunque insuficiente y con importantes recortes, tramitamos para prestar apoyos a las familias en Castilla y León.

     La Ley 16/2010, de 20 de diciembre, de Servicios Sociales de Castilla y León reforma la anterior normativa que reguló los Servicios Sociales y establece un mandato al legislador autonómico, la creación de un Catálogo de Servicios Sociales que finalmente se publica el 12 de diciembre de 2014. Podemos decir que estamos de estreno, así que paso a presentarlo, para que la ciudadanía tenga un mayor conocimiento de qué es lo que puede reclamar cuando acuda a su trabajador/a social de referencia.

     El catálogo, en concordancia con la ley, establece una diferenciación muy importante, pues clasifica las prestaciones en:

  1. ESENCIALES: aquellas cuyo reconocimiento tiene carácter de derecho subjetivo, siendo de obligado cumplimiento para la administración y pudiéndose reclamar por  vía judicial si es necesario.
  2. NO ESENCIALES: aquellas que están sujetas a disponibilidad de recursos (presupuesto público) y lista de espera.

     Ojalá todas fueran de las primeras, pero al menos podemos afirmar que hoy en Castilla y León una parte de los Servicios Sociales son un derecho, con el importante matiz de que casi todas las prestaciones esenciales están vinculadas a la que conocemos como "ley de dependencia", cada vez más mermada en su contenido.
   
     Además es importante aclarar que las prestaciones del catálogo incluyen Servicios Sociales Básicos y Específicos, por lo tanto, no dependen del trabajador o trabajadora social de referencia, pero podemos informar de los mismos, así como apoyar a las familias en su tramitación y acceso.

De forma esquemática, son estos:

  • ACCESO A LA INFORMACIÓN, VALORACIÓN Y SEGUIMIENTO: información sobre derechos, prestaciones y procedimientos en materia de servicios sociales, valoración // orientación // planificación de caso // seguimiento (familia, menores, violencia de género, dependencia, inclusión social, drogodependencias), reconocimiento grado de discapacidad, reconocimiento grado de dependencia, familia numerosa, reconocimiento idoneidad adopción, acreditación condición víctima de violencia de género.
  • PREVENCIÓN: envejecimiento activo y prevención de la dependencia, prevención situaciones de exclusión social y desprotección, prevención drogodependencias.
  • APOYO A LA FAMILIA: apoyo técnico a familias (protección a la infancia, adopción, puntos de encuentro familiar, mediación, promoción autonomía personal, formación cuidadores, inclusión social, servicio integral de apoyo a familias en riesgo de desahucio), atención en centros de personas dependientes para descanso cuidador/a, estancias nocturnas, acogimiento familiar de menores, prestación económica a familia extensa acogedora.
  • APOYO A LA AUTONOMÍA PERSONAL: promoción de la autonomía personal, atención temprana, teleasistencia, ayuda a domicilio, accesibilidad/comunicación, prestación económica de asistencia personal a personas en situación de dependencia, prestación económica para cuidados en el entorno familiar de personas dependientes (PECEF). 
  • ATENCIÓN SOCIAL EN CONTEXTO COMUNITARIO: intervención técnica de apoyo social (apoyo técnico e intervención educativa/terapéutica con menores y jóvenes en diferentes modalidades, mediación en diferentes sectores, intervención en violencia de género/maltrato, dependencia/discapacidad, inclusión social, drogodependencia) apoyo técnico para la transición al mundo laboral (jóvenes del sistema de protección, violencia de género, discapacidad, exclusión social, drogodependencias), atención diurna en centros (infancia/adolescencia, discapacidad, mayores dependientes).
  • ATENCIÓN INTEGRAL EN CENTRO RESIDENCIAL: menores desprotegidos, menores infractores, transición a la vida adulta, violencia de género, discapacidad, convalecencia, personas sin hogar, drogodependientes, mayores en situación de dependencia.
  • PROTECCIÓN JURÍDICA Y TUTELA: servicio de protección a la infancia, servicio de protección jurídica y tutela de personas incapacitadas legalmente.
  • APOYO PARA NECESIDADES BÁSICAS: distribución de alimentos, prestaciones económicas (necesidades básicas/urgencia social, deuda hipotecaria, violencia de género, menores de protección), renta garantizada de ciudadanía (RGC).

     Uno de los aspectos que yo destacaría del catálogo, es que clasifica las prestaciones por las necesidades que atienden, algo que puede resultar muy útil para las y los profesionales del Trabajo Social a la hora de hacer un diagnóstico y orientar las necesidades hacia los recursos más adecuados de entre los disponibles. En este blog hablé de necesidades en dos entradas publicadas en noviembre de 2014 (necesidades I y necesidades II), y volveré al tema ya que me interesa mucho.

     Como todo, este catálogo es una herramienta que ha de saber usarse, en caso contrario no servirá para nada. Si ponemos todo de nuestra parte, puede llegar a ser un instrumento muy útil para la ciudadanía, que conocerá a través del catálogo qué podemos ofrecerle en Servicios Sociales, y para los profesionales, que a veces tenemos dificultad para hacer diagnósticos e incluso para orientar la intervención profesional en función de los recursos a nuestro alcance.

     Por útlimo, este catálogo, una vez más, me recuerda a la raíz de la mandrágora, poderosa medicina y veneno fatal. Ya he hablado de su poder curativo, su potencialidad, sus beneficios, pero no quiero olvidar su cara fea, su parte venenosa, contra la que tendremos que luchar. 

     Nos lo están vendiendo como la solución definitiva a las carencias que reivindicamos los profesionales, los colectivos, las personas afectadas o la marea naranja; además existe una dificultad real de acceso a la mayor parte de los recursos, con muchas trabas burocráticas, recortes y excesivos requisitos, implican un coste elevado para la mayor parte de la ciudadanía (muchos tienen co-pago), el catálogo tiene importantes carencias y lo que es peor, recursos que muchos profesionales desconocemos su existencia.

     No obstante ahora tenemos un instrumento más que no puede quedarse en humo. En nuestras manos está manejarlo bien y reclamar que se cumpla su contenido.