lunes, 11 de noviembre de 2013

Atlas y el XII Congreso de Trabajo Social

Le evolución de los Servicios Sociales en las últimas décadas en España, me recuerda la historia de Atlas.

Tras la guerra de los Titanes, Zeus condenó a Atlas a sostener el cielo separado de la Tierra hasta el fin de los tiempos. Atlas era fuerte, pero el castigo fue muy duro para él. En una ocasión Heracles le visitó, solicitándole ayuda para uno de sus doce trabajos: recoger las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, hijas de Atlas. Este aceptó el encargo, pidiendo a Heracles que en su ausencia sujetase sobre sus hombros la bóveda celeste. Atlas se sintió tan liberado, que una vez recogidas las manzanas, quiso llevarlas él mismo a Euristeo, quien había realizado el encargo. Heracles fingió estar de acuerdo, pero pidió a Atlas que sostuviese por un instante el arco del firmamento para ponerse un almohadón sobre los hombros, que tenía muy doloridos. Heracles le engañó y, una vez liberado del peso, huyó con las manzanas dejando a Atlas sumido en un profundo lamento y sosteniendo de nuevo el cielo sobre sus hombros maltrechos.

Los Servicios Sociales nos hemos ido haciendo fuertes al haber cargado sobre nuestras espaldas con un trabajo poco reconocido y apoyado. A veces nos hemos instalado en la queja, en el lamento, y eso no ha ayudado a que el sistema cobre mayor relevancia, pues quizá no hemos sabido organizarnos y mostrar su importancia de forma clara al resto de la sociedad.

Al no existir una ley nacional, los Servicios Sociales se han  ido desarrollando de diferente forma en cada Comunidad Autónoma, en base a los mandatos de la Constitución y la Ley de Bases de Régimen Local. Para garantizar cierta homogeneidad en su funcionamiento y recursos, en 1988 se aprobó el Plan Concertado, un acuerdo de cofinanciación de las prestaciones sociales básicas entre los tres niveles administrativos: Estado, Comunidades Autónomas y Entidades Locales.

La Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia en el año 2006 fue un impulso muy importante que vino a reforzar y aliviar la carga de un sistema que de repente, se veía reconocido: servicios y prestaciones que dependían en buena medida de la disponibilidad presupuestaria del momento, alcanzaban la categoría de derechos subjetivos. Heracles nos hacía un encargo: recoger las manzanas de oro del jardín de las Hespérides. La paciencia de Atlas, el tiempo dedicado a sostener un sistema en crecimiento, se veía recompensada.

Sin embargo, este alivio nos ha durado poco. Los recortes sociales, que deberíamos empezar a llamar vulneración de derechos, han llegado de la forma más cruda que jamás pudimos imaginar. No sólo están dejando morir la Ley de dependencia, también el Plan Concertado está herido de muerte y para completar el cuadro, la reforma de la Administración Local acabará con los Servicios Sociales Municipales. Y ya tenemos fecha: 31 de diciembre de 2015. Es un final anunciado. El Sistema de Servicios Sociales, tal y como lo conocemos hoy, muere. Descanse en paz.

En este punto la historia de Atlas ya no nos vale como metáfora, porque Atlas volvió a la situación inicial. A nosotros se nos ha recrudecido el panorama de forma mucho más drástica.

En este contexto llega el XII Congreso Estatal de Trabajo Social cuyo título "La intervención social en tiempos de malestares" es más que adecuado. A partir de este jueves 14 de noviembre, más de mil profesionales de los Servicios Sociales nos reuniremos en Málaga para reflexionar sobre el momento crucial en que nos encontramos.

No es un momento para flaquear, ni para mostrar debilidad, ni para venirnos abajo. Es el momento de mostrar nuestra fuerza y nuestra unión, el momento de hacernos ver, de demostrar que nuestra labor es importante y que hay mucha gente que ha trabajado duro para que este sistema salga adelante, que ha sostenido sobre sus hombros un cielo lleno de estrellas con mucha ilusión y profesionalidad, y que les debemos como mínimo, luchar con garra.

Además para mí es un Congreso muy especial, porque me juntaré con algun@s compañer@s de la BlogoTSfera. Será un momento de encuentro y celebración. Si queréis seguirnos, intentaremos estar presentes en las redes para que podáis tener información de cuanto allí acontezca.

Dejamos por unos días de sostener nuestro pequeño firmamento para partir en busca de una aventura que nos llene de energía. Vamos al jardín de las Hespérides a por las manzanas de oro y sé que las vamos a encontrar. A la vuelta, no os preocupéis, no nos dejaremos engañar, volveremos a sostener el cielo sobre nuestros hombros, pero procuraremos que las estrellas brillen con intensidad.

Advertencia sanitaria final: 

Cuidado con el hashtag #CongresoTS en twitter ¡va a ser adictivo!

¡Hasta la vuelta!