lunes, 20 de enero de 2014

Pedro Zerolo y nuestro castigo divino:

Pedro Zerolo

Carta abierta a Jesús Calvo, sacerdote incardinado en la Diócesis de León:

          Señor Jesús Calvo:

          La pasada semana ha sido muy intensa. Después de que usted afirmase en Alerta Digital TV (aquí) que el cáncer de Pedro Zerolo, Concejal del Ayuntamiento de Madrid y Secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con ONGs del PSOE, se debe a un castigo divino por ser homosexualreírse de la virtud, los acontecimientos se han precipitado. En el mismo momento realizó una firme defensa de la pena de muerte para acabar con la basura social de este país. Hay que reconocer que tiene usted valor, porque presentarse como capellán de la Falange, íntimo de Tejero y discípulo de Franco, así todo junto, a mí me deja pálido del susto. Da miedo. Podría extenderme añadiendo todas las perlas que habitualmente expulsa por la boca (ver), como decir que es necesario apartar a los gays por riesgo de contagio o que su propio Papa es un hereje, pero me faltarían megas para terminar este escrito.

          Debido a la INDIGNACIÓN que me produjeron sus vomitivas palabras, decidí iniciar una petición en change.org, para buscar apoyos y mostrar el rechazo que un país democrático siente hacia la homofobia criminal que usted practica. No fue algo meditado, me salió de las entrañas. No conozco a Pedro Zerolo, nunca he hablado con él, pero conozco a muchas personas que padecen o han padecido cáncer, que no merecen que un representante de la Iglesia afirme que padecer esta o cualquier otra enfermedad pueda ser un castigo divino. En una semana hemos recogido  más de 50.000 firmas para pedir al Obispado de León que le suspenda y que nunca más pueda ejercer su libertad de expresión bajo el paraguas de la Iglesia católica. Tampoco los católicos merecen tener representantes como usted.

          Ante la polémica generada, el Obispado no ha tenido más remedio que salir al paso, censurando sus declaraciones (aquí) y desmarcándose de las mismas, al tiempo que afirma haber tomado  medidas para que no vuelva a ocurrir. Dice el Obispado que usted habló a título personal. MENTIRA. Durante la conexión telefónica el letrero "impreso" en pantalla debajo de su nombre rezaba "SACERDOTE" en letras mayúsculas. Y el presentador en varias ocasiones le preguntó si su actitud era la de un buen cristiano, al mismo tiempo que ponía el acento en que las opiniones de usted, señor párroco, eran vertidas como máxima autoridad moral de la Iglesia. Me gustaría decirle al Obispado de León que mentir no es actitud de buen cristiano. No sé si usted, señor Calvo, está de acuerdo conmigo aunque supongo que no, ya que para un buen franquista el fin siempre justifica los medios.

          Otra cosa que usted ha demostrado es que es absolutamente libre, por eso me cuesta tanto entender que ni el Obispado ni la Nunciatura Apostólica tomen medidas contundentes y definitivas. Tras la polémica generada y a pesar de que el Obispado le ha prohibido volver a participar en ningún medio de comunicación, lo ha vuelto a hacer (aquí), y esta vez ha dicho "yo hablo como sacerdote y nadie me va a tapar la boca". Vaya, con esta frasecita acaba usted de desautorizar a sus jefes, ellos que decían que hablaba a título personal y no como sacerdote. En este sentido tengo que darle las gracias, porque me está usted dando la razón: el Obispado se está mostrando absolutamente ineficaz para controlar su verborrea fascista y es desautorizado por usted constantemente, por lo que parece que la única alternativa que queda es la suspensión "a divinis" pero ¿se atreverá el Obispado a tomar esta decisión?

          Lo que personalmente más me duele de toda esta historia es la falta de empatía con el sufrimiento ajeno. Soy trabajador social, habitualmente me encuentro con gente que sufre por muy diversos motivos: hay personas que se sienten solas, otras que sufren maltrato, hay quienes van a ser objeto de un desahucio y sienten vergüenza por tener que pedir ayuda, otras son mayores, dependientes o están enfermas. Cada persona tiene su historia y cada día aprendo que el dolor de cada una de ellas es único y a veces desgarrador. Un sacerdote también escucha historias llenas de dolor, no entiendo cómo puede ser tan cruel para no percibirlo y hablar de basura social. No lo entiendo. Y me cabrea.

          La basura social no somos nosotros, señor Calvo, si se mira al espejo y logra reconciliarse con el mensaje de amor al prójimo que implantó Jesús, a quienes ustedes han traicionado, quizá reconozca dónde está realmente el vertedero, dónde está la inmundicia, la bajeza moral, los desperdicios sociales que sólo hacen daño y ni se pueden reciclar ni reutilizar, la basura realmente tóxica y dañina. Pero hágalo pronto, porque la basura, si se deja mucho tiempo al sol, acaba pudriéndose. Y le diré que a muchos ya nos está llegando el olor.

Sin nada más que añadir, me despido. Quedo a su disposición para explicarle cuanto necesite sobre el dolor ajeno y la forma de no provocar más sufrimiento.

P.D. 1. Quizá quiera firmar la petición; a quienes lo hemos hecho el presentador y usted nos llaman chusma, pero usted siempre me sorprende y da la sensación de que realmente busca que le echen. FIRMAR LA PETICIÓN: AQUÍ

P.D. 2. El próximo sábado 25 de enero hablaremos de la petición en el programa Wisteria Lane de RNE, Radio 5, a las 23:00 horas. Quizá le apetezca escucharnos. Un saludo.

¿Dónde está la basura?