domingo, 1 de diciembre de 2013

Uno de diciembre. Rojo sangre.




          Hoy, Día Internacional de la Lucha contra el Sida, me apetece compartir una historia personal. En el año 2002 un Eladio más joven hizo un curso impartido por el Comité Ciudadano Antisida de Zamora. A ese Eladio más joven se le abrió el mundo y al mismo tiempo liberó su mente de prejuicios y ataduras, pues conoció un rincón en Zamora donde la ausencia de juicio moral era la clave para sentirse integrado y aceptado. Supo desde el primer instante que de algún modo tenía que permanecer en ese espacio y contribuir a su desarrollo aportando su granito de arena. 

          Desde entonces soy voluntario de la entidad, aunque mi contribución actual es más limitada debido a tiempo y distancia física. Sin embargo, su lucha y reivindicación social corre por mis venas con la misma energía con la que comenzó en el año 2002. La diferencia es que ahora conozco más el terreno que piso y no estoy dispuesto a hacer concesiones a quien pone obstáculos para la erradicación del vih y del aún resistente estigma social.

          Los recortes en Sanidad son un eufemismo que se utiliza de forma consciente, deliberada y perversa. De lo que en realidad deberíamos hablar es de vulneración de derechos, porque atentan contra la vida y la salud de las personas. Si tiñen las manos de sangre a quienes toman las decisiones, no son recortes. Si convierten una enfermedad crónica en una enfermedad mortal, no son recortes. Que quede claro: SI MATAN, NO SON RECORTES. Ha llegado el momento de decir que nuestros gobernantes están cometiendo crímenes contra la ciudadanía a golpe de decreto-ley. Crímenes de lesa humanidad.

          ¿Alguien sabe qué pasó con el Plan Nacional sobre el Sida? Se esfumó. ¿Alguien sabe qué ocurrió con la prevención? Misterio. ¿Y el diagnóstico precoz? Ciencia-ficción, sigue sin haber una estrategia al respecto, habiéndose demostrado que es una herramienta imprescindible para la prevención. Por no hablar de los medicamentos genéricos que han aumentado el número de pastillas a tomar, reduciendo la adherencia, aumentando el incumplimiento y empeorando la calidad de vida del paciente; o del copago de otras medicinas también necesarias, o la retirada de la tarjeta sanitaria de personas inmigrantes en situación irregular, que tienen casi imposible el acceso al tratamiento. Si todo esto no es matar, entonces yo me he vuelto loco y no entiendo nada.

          Como en este día no quiero hablar sólo de las carencias, voy a aprovechar esta entrada para presentaros un proyecto que me parece extraordinario.

          El vih no sólo genera incomprensión y abandono, también llega a tocar las emociones de forma que algunas personas con talento son capaces de transformarlas en arte, un arte al servicio de la sensibilización social. Es el caso de Miguel Villalba Gómez que derrocha creatividad y sensibilidad con su canción "Destino hacia tu piel" que hoy comparto con vosotr@s. Cuando escuchas la canción descubres que está creada por alguien que sabe de lo que habla, pues en una única canción toca muchos temas: cómo actúa el vih en nuestro cuerpo, de qué se aprovecha, las terribles diferencias norte-sur, y sobre todo algo fundamental, que no podemos mirar hacia otro lado porque nos afecta a tod@s. Además es una canción preciosa y el videoclip muy emocionante, porque la gente se mira, se toca, se acaricia, se abraza. La gente siente y se comunica a través de la piel.

          Admiro profundamente a las personas que se implican en causas que merecen la pena, que dedican parte de su tiempo a contribuir con la sociedad más allá de sus intereses individuales, que logran encontrar una pasión y la convierten en motor de transformación social. Gracias, Miguel, por autorizarme a compartirlo, pero sobre todo por haber creado esta obra de arte.




          He acompañado esta entrada con una vela roja. Una vela es luz, esperanza, calor. Es una guía que nos orienta y ayuda. Es responsabilidad de tod@s mantenerla encendida.

P.D. En la próxima entrada continuaré con este tema porque tengo un par de regalos que quiero compartir.

¡Un abrazo, a ti que me lees, destino hacia tu piel, por compartir este camino conmigo!