miércoles, 2 de enero de 2013

Entre lo poético y lo real


Esta semana no soy yo quien escribe ya que cuento con dos textos que, entre la poesía y la cruda realidad, reflejan sentimientos y reflexiones aparejadas a dos fechas importantes que acabamos de pasar: el 28 y el 31 de diciembre.

Los textos han sido escritos por mi compañero de fatigas Luis García Loro y creo que este es el lugar idóneo para compartirlos, pues plantean algunas de las cuestiones que yo también me hago últimamente. Que los disfrutéis y que cada fecha señalada del calendario nos sirva para hacernos preguntas que nos lleven a algún tipo de aprendizaje.




SEIS MILLONES DE UVAS


Si algo tiene de especial la nochevieja, y de distinto, es que todos nos alegramos y gozamos con la despedida, con la muerte, del año que se va, porque curiosamente, en la muerte y la entrega del año viejo, encontramos la vida del nuevo.
Es la noche de los deseos, de los buenos deseos, es como si quisiéramos aprehender una forma humana de hacer milagros, teniendo la capacidad de convertir los sueños en realidad.
Pero, cada vez que la intentamos agarrar se nos escapa entre las manos; solo basta con que giremos la cabeza, para ver lo poco o escaso de milagroso que hay en el acontecer de los hombres y mujeres, que muchas veces tan cerca de nosotros están. De poco sirve emborracharnos, o que nos emborrachen, de suerte una noche, y el resto del año vivir en la resaca de la injusticia y del infortunio.
No puedo por menos, que mirar en esta noche a los seis millones de personas que formamos, la larga y negra lista de parados y paradas, seis millones de uvas de la suerte, que solo Dios sabe cómo han sido injustamente desgajadas del racimo de sus vidas.
Pienso, qué pasará por esas seis millones de cabezas, tras comer la última uva, cuando probablemente, la falta de ilusión les lleve a acompañar, con su llanto, el silencio de la noche que muere, mezclado con la alegría desbordante de una sociedad narcotizada por los opulentos.
Quizás sea necesario cambiar muchas cosas, sobre todo, cuando la idea de Bien no es la que guía a la política, ya que los hombres y mujeres no somos capaces de alcanzar nuestro fin último, que es ser felices.
En fin, es una noche para descubrir, que el agua vale más que la prima de riesgo, que un filósofo es más útil que un político, que el más humilde es más importante que cualquier Jefe de Estado, y que la fe que cada uno llevamos dentro, hará que la alegría sea más ancha y fuerte que los miedos.
FELIZ AÑO NUEVO.


SOY INOCENTE


La Inocencia, es la única protección que tenemos contra el mal, porque éste, se paraliza, se congela, se desconcierta, se queda sin argumentos, y aunque gane, habrá perdido, porque no habrá sido capaz de conquistar tu alma, tu ser...si eres inocente.
Soy Inocente, por eso quiero no perder la capacidad de sorprenderme con cada cosa de esta vida, con la caída de una hoja o el abrazo de un amigo, de compartir y aprender a recibir, amarme y amar a los demás tal cual son, sin tantos prejuicios ni postjuicios...
Soy Inocente, y nunca sabemos lo importante que es la inocencia, hasta que un día la perdemos, y entonces nos damos cuenta, si somos capaces de mirarnos en el espejo de la vida, de que nos hemos convertido en un nuevo Herodes, para los demás y con nosotros mismos, segando de cuajo, cualquier ilusión, proyecto o deseo de ser uno mismo.
Soy Inocente, también gracias a todo lo vivido en este 2012, y no quisiera que los avatares de la vida, me hicieran perder esta inocencia, que me hace tan humano, hasta hundirme los pies en la tierra, y a la vez me hace tan divino, que me eleva hasta el cielo.
Soy Inocente, y lo soy porque ha habido tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia dispuestos a padecer la injusticia, antes que a cometerla; y en ellos he aprendido a adquirir el aplomo y la serenidad suficientes, para encajar con paz y sin que se despeine un solo pelo, los golpes de la vida.
Soy Inocente y quiero seguir siéndolo, es decir quiero ser feliz.



¡Hasta la semana que viene!