domingo, 17 de mayo de 2015

17 de mayo. Día contra la Homofobia.

"Jon and Alex" Premio Worl Press Photo 2014

     Hoy es 17 de mayo y el calendario me recuerda que se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. Hace dos años en este blog os conté el origen de esta fecha (aquí) y justo hace un año compartí un cuento escrito por mí como herramienta de lucha y normalización (aquí). 

     Este año os podría enumerar muchos motivos por los que sigue siendo necesario hablar de  homofobia pero ¿sabéis qué? no me apetece. 

     No me apetece hablar del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que considera justificado el veto a la donación de sangre por parte de homosexuales. Porque parece que nuestra sangre es una sangre enferma, una sangre pecadora, una sangre sin capacidad para dar vida a nuestros hermanos heterosexuales.

     Tampoco me apetece hablar del asqueroso y electoralista Plan de Apoyo a la Familia, aprobado en campaña electoral por el gobierno podrido que dirige este país, y que nos incluye a las familias LGTB entre aquellas con problemas y necesidades especiales. Al ministro Alonso le diría que nuestro principal problema es que alguien como él exista en este mundo y que no tenemos precio, que no estamos en el mercado, que nuestra dignidad no está en venta y que mi familia no es igual que la suya, claro que no, porque en mi familia no hay homofobia y en la suya sí, los problemas están en su familia, así que mejor que en ese apartado de su asqueroso plan incluya entre las familias con problemas a aquellas familias, que como la suya, están enfermas de homofobia, y que se gasten ese dinero en educarles.

     Y por supuesto no me apetece hablar de las agresiones que seguimos sufriendo las personas LGTB, del miedo a denunciar cuando las sufrimos, y de la ineficaz respuesta institucional. En enero mi ciudad, Salamanca, era noticia por una agresión de carácter homofóbico y las autoridades parece que no saben, no pueden o no quieren actuar de forma contundente. Estos son nuestros problemas, ministro Alonso, estos. Y a pesar de todo yo sí estoy dispuesto a donar mi sangre a quienes padecéis la enfermedad de la homofobia, porque el derecho a la vida, a la salud y a la dignidad están por encima de nuestras diferencias.

     Hoy podría reivindicar que quedan muchos pasos por dar para que las personas LGTB dejemos de dar la lata con lo nuestro. Una ley nacional contra la violencia por orientación sexual, luz verde a la gestación subrogada, una legislación más avanzada respecto a la transexualidad, firmeza ante cualquier discriminación en el entorno laboral, escolar, sanitario, etc.

     Sin embargo, hoy prefiero hablar de las buenas noticias, de visibilidad y de cambios, de todo aquello que ayuda a acabar con la homofobia. Prefiero hablar del primer ministro de Luxemburgo, Xabier Bettel, que se ha casado con su novio y a pesar de semejante osadía, su país no ha entrado en quiebra. Prefiero hablar de Toni Cruanyes, presentador de informativos catalán, que con absoluta naturalidad informó de su permiso por paternidad al haber sido padre junto a su marido. 

     Hoy prefiero acordarme de los dieciséis países que en los últimos nueve años han despenalizado la homosexualidad, de los dieciocho países donde el matrimonio entre personas del mismo sexo ya es una realidad legal, de los muchos países que están a un paso de conseguir la igualdad legal (¡ánimo Perú!) y de España, país pionero que este año celebra el décimo aniversario del matrimonio igualitario. Y aunque hoy me he propuesto hablar sólo de cosas buenas, me gustaría decirle a los 136 diputados que votaron en contra de esta reforma y a los seis que se abstuvieron que me dais asco y vergüenza ajena, este país no merece ser representado por gentuza como vosotros. A los 183 que votaron a favor simplemente ¡GRACIAS!

     Y para terminar quiero hablar de amor, de reconocerse en la mirada del otro, de sentirse a través de la piel, de saberse querido y valorado, de caminar en la vida junto a alguien que te ama y a quien amas, del derecho a ser feliz. Nadie puede robarnos la posibilidad de disfrutar de una vida plena. 

     Por eso he acompañado esta entrada de una foto ganadora, la imagen de una pareja homosexual en San Petersburgo, que ha ganado el Premio World Press Photo, uno de los más importantes premios de fotoperiodismo que ha contribuido, de este modo, a visibilizar la homofobia en Rusia. Creo que la mejor herramienta que tenemos para luchar contra el rechazo es la visibilidad de nuestra vida y nuestra forma de amar.