lunes, 11 de abril de 2016

25 años de colegio profesional en Salamanca y Zamora

Milagros Brezmes, Encarna Perez, Jose Manuel del Barrio, Eva Aguado, Beatriz Carballo y Eladio Ruano.

     En este año 2016 celebramos en el Colegio de Trabajo Social de Salamanca y Zamora 25 años de existencia y como las fechas simbólicas nos hacen echar la vista atrás, decidimos celebrar nuestra historia haciéndola coincidir con el Día Internacional del Trabajo Social.

     He estado tiempo sin escribir en el blog, otras ocupaciones  no me dejan tiempo para pararme a reflexionar y compartir mis escritos, pero esta ocasión no la podía dejar pasar, sobre todo por agradecimiento. 

     Agrademiento a las compañeras con las que compartí mesa en la Universidad de Salamanca para hablar de nuestra historia y felicitarnos por el camino recorrido, pero también por las preguntas que nos seguimos haciendo de cara al futuro, a nuestro papel como colegio en la sociedad y como profesión que promueve cambios.

     Agradecimiento a las personas que quisieron escucharnos ese día y a quienes se acercan a diario a nuestro colegio con ánimo de colaborar en el inmenso trabajo que un colegio profesional como el nuestro tiene entre manos. 

     Agradecimiento a Milagros Brezmes, Encarna Pérez, José Manuel del Barrio, Eva Aguado y Beatriz Carballo, por compartir un breve repaso por los puntos claves de nuestra historia y por el apoyo y las ganas de seguir colaborando, por dar la cara, por representar tan bien a nuestro colectivo profesional que en estos tiempos seguimos procurando hacer una labor digna en los espacios que ocupamos. 

     Siento un inmenso orgullo de ser trabajador social, sé que por mi carácter, mis valores y mis necesidades vitales no podría haber elegido una profesión mejor. Compartirlo con profesionales que tienen años de experiencia y una trayectoria de la cual puedo aprender, y con personas que se inician en este camino, el alumnado de Trabajo Social, con las ganas e ilusión que muestran, me parece una gran oportunidad.

     Para cerrar el acto, Toño Villalón, trabajador social charro, amenizó la jornada con sus "Microtontuneces" y nos contó un chiste que comparto, para que se vea que en nuestro colectivo también somos capaces de reírnos de nuestros lugares comunes:

"No señora, yo no me he colado, me he puesto en su lugar, y lo que usted llama morro, yo lo llamo EMPATÍA"

     Hace un año escribí en este espacio sobre los colegios profesionales, podéis leer esa entrada aquí. Decía entonces por qué me parece vital su existencia y qué función tiene un colegio de Trabajo Social, incluso por qué hace tres años decidí dar el paso de colaborar en la Junta de Gobierno de mi colegio. Os hablaba entonces de la forma en que vuelan los gansos, formando una V, pues de este modo cada uno de los gansos con el desplazamiento de aire que produce el batir de sus alas ayuda en el vuelo al compañero que va detrás. También os contaba que los gansos que van al final emiten un sonido con el único objetivo de animar a los que van a la cabeza, que a su vez cambian de lugar cada cierto tiempo, pues de otro modo se agotarían.

     Creo que es fácil entender por qué cuento la forma en que vuelan los gansos en relación al trabajo que se hace en un colegio profesional. El trabajo en equipo es fundamental, también el relevo en las responsabilidades y en último término, el ánimo recibido por parte de las personas que no pueden o no están dispuestas a asumir un mayor compromiso. Así entiendo que deben funcionar las cosas y así entiendo que han funcionado, pues de otro modo no habríamos cumplido este cuarto de siglo. Que sea por mucho tiempo. Gracias.