miércoles, 12 de noviembre de 2014

Necesidades humanas I: hambre, corrupción y otras minucias

"Es cierto que el hombre vive solamente para el pan, cuando no hay pan. Pero ¿qué ocurre con los deseos del hombre cuando hay un montón de pan y cuando tiene la tripa llena crónicamente".
Adam Maslow.


      Desde hace tiempo tengo ganas de hablar de necesidades, de las reales, de las que cualquier profesional de Servicios sociales vemos a diario, es más, las que cualquier ciudadano de este bendito país ve todos los días. 

      En los estudios de ciencias sociales siempre nos hablan de la clasificación de necesidades de Maslow. Un clásico. Lo más interesante de su teoría son los cinco niveles de la clasificación (necesidades fisiológicas, seguridad, etc.) y la afirmación de que para satisfacer las necesidades de un escalón superior es imprescindible tener cubiertas las de niveles inferiores, con algunas excepciones. Para entendernos, que si alguien tiene hambre, no se va a preocupar de la seguridad, la aceptación o la autorrealización.

      Ya va siendo hora de hacer una revisión seria de esta teoría. No seré yo quien la haga, pues no tengo la competencia para ello, pero sí me parece importante apuntar algunas claves para hacerlo, basándome en mi experiencia práctica en los Servicios Sociales Básicos en tiempos de crisis. Actualizaciones de esta teoría ha habido muchas, pero me gustaría conocer alguna desde el Trabajo Social y adaptada a nuestros días. Como dice la compañera Belén, necesitamos crear conocimiento desde nuestra disciplina.

      El contexto social en el que las personas viven en su presente y en el que han vivido en su pasado, más o menos inmediato, es un factor fundamental a tener en cuenta para valorar cómo sienten sus necesidades propias y cuáles son sus prioridades.

      A los Servicios Sociales está llegando gente, en los últimos años, que nunca imaginaron que necesitarían ayuda. De hecho, por más que nos cansemos de repetir que los Servicios Sociales tienen carácter universal y prestan apoyo a cualquier tipo de persona, no nos lo hemos debido creer del todo dentro del propio sistema, porque son habituales las conversaciones entre compañeros y compañeras, profesionales de lo nuestro, en que seguimos mostrando sorpresa por ver tanta gente normalizada acudiendo a nuestro servicio.

      De vez en cuando sería muy recomendable que hiciéramos el ejercicio de imaginar que lo perdemos todo. El caso paradigmático es un desahucio, sobre esto he escrito en varias ocasiones en el blog. Imagina que pierdes tu casa, con toda tu vida y todos tus recuerdos dentro, es mucho más que lo material, mucho más que un techo bajo el que cobijarse, mucho más de lo humanamente soportable.

      Considero que es importante que nos hagamos un serio replanteamiento de las necesidades  humanas, para creernos de una vez por todas que los Servicios Sociales han de ser un sistema de acceso universal. Cuando llegan a nosotros personas que  han tenido un buen nivel de vida, que han tenido siempre la seguridad de una vivienda, un trabajo, estabilidad económica, y se encuentran que lo están perdiendo todo, no podemos pensar únicamente que han de cubrir sus necesidades básicas. Sí, necesitan comer, pero no dejan de sufrir por todo lo demás que también han perdido (seguridad, autoestima, relaciones sociales). Y desde luego no necesitan nuestro juicio ni nuestra compasión, actitudes demasiado habituales en profesionales sobrecargados y quemados.

      Estas personas están llegando a los Servicios Sociales en un contexto de escándalos diarios de corrupción. Y vienen porque no llegan a fin de mes, porque no tienen dinero para comer, para pagar la luz, para el material escolar de sus hijos, para pagar las deudas que acabarán creciendo tanto que se verán en la calle. Y se preguntan por qué determinadas élites políticas y empresariales, a pesar de tener todas sus necesidades cubiertas, necesitan robar para tener más. Yo también me lo pregunto.


      En la próxima entrada continuaré con las necesidades humanas que nos encontramos en Servicios Sociales. Y alguna cosa más. ¡Hasta la próxima!