jueves, 16 de octubre de 2014

Los Servicios Sociales hoy: ¡un auténtico polvorín!


Peñaranda de Bte en 1939 tras la explosión del polvorín.
      
      El 9 de julio de 1939 un terrible suceso conmociona a toda España. A las once y veinte de la mañana, cuando muchos de sus habitantes se preparan para ir a misa de doce, Peñaranda de Bracamonte salta por los aires. Un polvorín, donde se almacenaba gran cantidad de explosivos, estalla cerca de la estación de ferrocarril al paso de un tren cargado de amonal, un explosivo altamente inestable. No hay cifras oficiales de muertos, pero el Ayuntamiento calculó más de un centenar, con más de mil quinientos heridos. Gran parte de Peñaranda queda destruida, incluyendo el hospital local, por lo que es necesario evacuar a los heridos.

      Se inicia entonces un largo proceso de ayuda a los afectados y de reconstrucción del municipio. La Plaza Nueva, donde actualmente se encuentra el Centro de Servicios Sociales en el que desarrollo mi trabajo diario, es símbolo de la reconstrucción de Peñaranda por prisioneros de guerra del franquismo. Pasan los años pero conviene no olvidar la historia.

      Un gobierno que toma decisiones sin escuchar, en línea con la tradición de tiempos pasados, se ha marcado como objetivo que los Servicios Sociales salten por los aires en su primera legislatura. ¿El polvorín? La ley que reforma la Administración Local aprobada el 27 de diciembre de 2013 y que implica un duro golpe a los Servicios Sociales Municipales, pero la estrategia es más compleja de lo que parece y varios factores colaboran para encender la mecha. Entre ellos destaca la perversa e intencionada vuelta a la beneficencia, a la solidaridad ciudadana, a la ayuda mutua o la caridad televisada, da igual el nombre, pues no es otra cosa que pérdida de derechos de ciudadanía. Suficiente amonal para que el Sistema Público de Servicios Sociales, que a duras penas se sostiene ya, reviente de forma definitiva. 

      De la reforma de la Administración local vamos teniendo noticias que en este momento no sé cómo interpretar, aunque parece que al gobierno le están poniendo muchas trabas en su aplicación. Las comunidades autónomas están sacando normativas propias en desarrollo de esta ley, en muchos casos yendo contra el espíritu de la misma en un intento de que la reforma no sea tan severa. Lo más llamativo es que hablamos de comunidades del mismo signo político que el gobierno. A todo esto se unen los recursos de inconstitucionalidad frente a la ley de 3000 ayuntamientos, ocho comunidades autónomas y 130 diputados. La aplicación de la ley que dinamita la autonomía municipal se pone cuesta arriba, para mí esto sí son brotes verdes.

      Respecto a la beneficencia y el auge del tercer sector os recomiendo la lectura de un artículo de Nacho Santás ¿Son cómplices las ONG del deterioro del Estado de Bienestar? tema sobre el que ya he hablado en este blog y que me preocupa especialmente (aquí). Y un dato escalofriante, el aportado por Sebastían Mora, secretario general de Cáritas, en el programa "El Objetivo" de La Sexta: "el 60% de las personas que atiende Cáritas vienen derivadas de Servicios Municipales". Teniendo en cuenta que la demanda en los Servicios Sociales ha aumentado en un 74% desde el inicio de la crisis, según datos aportados en el mismo programa por Ana Lima, presidenta del Consejo General de Trabajo Social, y que los recortes en política social han sido brutales, sólo hay que unir unos datos con otros para darnos cuenta del terrible panorama.

      Sí, desde los Servicios Sociales públicos estamos derivando muchos casos a las entidades de carácter social, pues poco más podemos hacer. Quién nos ha visto y quién nos ve, para eso hemos quedado.

Plaza Nueva, Peñaranda de Bte. Construida por prisioneros del franquismo.
      ¿Seremos capaces de reconstruir todo lo que estamos perdiendo? En 1939 se utilizó a las víctimas (prisioneros de guerra) para reconstruir Peñaranda ¿os recuerda esto a algo? 75 años después la estrategia sigue siendo la misma, el terreno se ha ido abonando de forma meticulosa y quienes sufren los efectos de una crisis intencionada son los responsables de buscar soluciones. Desde todas las instancias nos bombardean con mensajes que llevan a ese camino, mientras la desigualdad social aumenta de forma alarmante y el presidente de un gobierno que cada vez tiene menos de legítimo nos dice que debemos resolver nuestros propios problemas.

      Y en eso está la ciudadanía, repartiendo alimentos, pidiendo ropa usada, buscando vivienda para quien se queda en la calle y lamiéndonos las heridas provocadas por un polvorín del que no tenemos culpa. ¿Hasta cuándo lo vamos a seguir tolerando?