sábado, 24 de noviembre de 2012

25 de noviembre "El amor equivocado"

Un cuento de Jorge Bucay llamado "Sólo por amor" cuenta la  historia de un hombre y una mujer que se conocen y se enamoran, pero están separados por un muro. Se ven a través de hendiduras y ventanas y caminan de forma paralela hasta que aparece una puerta muy estrecha, a través de la cual el hombre decide pasar y encontrarse, por fin, con su amada. Pero la puerta es angosta y al intentar atravesarla, de perfil, se queda atascado, teniendo que sacrificar parte de su cuerpo, primero una oreja, luego un brazo y finalmente un pie. Cuando al fin se planta frente a su amada, después de todo el sacrificio experimentado, ella ya no le quiere, porque ha cambiado, porque ya no es el que conoció, el hombre del que se enamoró.

Esta historia nos habla del amor, del amor mal entendido, del amor equivocado. De enamorarse de una persona que con el tiempo cambia, o de una persona de la que aún no conocemos su verdadera esencia. Pensamos que el amor todo lo puede, que todo sacrificio es legítimo, que contigo pan y cebolla. Eso al menos nos han hecho creer.

El 25 de noviembre celebramos (¡rara palabra!) el día internacional contra la violencia de género. Es un buen momento para hacer una pausa y reflexionar sobre una realidad a la que seguimos sin dar una respuesta eficaz. Seguimos socializándonos en el amor equivocado, en el amor mal entendido, en el “me quiere, ya cambiará”.

La vergüenza que hoy siento ante la falta de sensibilidad de nuestro gobierno con este tema, no la puedo explicar con palabras. Sólo en este año que llevan en el poder se ha reducido el presupuesto en la prevención integral de la violencia de género en un 27 %, a lo que hay que sumar la reducción en asistencia social. La ministra Ana Mato ya no habla de violencia de género, ella habla de “violencia doméstica”. Volvemos al antiguo régimen.

Quiero recordar que según la Organización Mundial de la Salud la violencia de género es la primera causa de muerte en el mundo entre mujeres de 15 a 44 años. Y la muerte es sólo la punta del iceberg del sufrimiento que causa el dichoso patriarcado.

Hoy estreno este espacio con un homenaje a todas las mujeres que sufren y han sufrido el maltrato de canallas. Mi reconocimiento a su lucha silenciosa, su valentía y su sufrimiento.

Y por último una recomendación cinematográfica, que nunca está de más: “Te doy mis ojos” de Icíar Bollaín, una película del 2003 totalmente actual.